Donald Trump y los embates contra las identidades sexuales y de género en América Latina y el Caribe
Por Ericka López Sánchez
Coordinadora general y fundadora de Between LGBT*

Donald Trump y los embates contra las identidades sexuales y de género en América Latina y el Caribe
Por Ericka López Sánchez
Coordinadora general y fundadora de Between LGBT*
De acuerdo con Simmel el conflicto fija las fronteras entre los grupos internos de un sistema social, robusteciendo la conciencia de grupo y el sentido de la distinción, con lo que se establece la identidad de los grupos dentro del sistema.
La repulsión recíproca mantiene el sistema social total, pues crea un equilibrio entre sus diversos grupos.
Estados Unidos tiene una larga tradición de articular su poder desde el conflicto, siempre ha tenido enemigos muy bien definidos que le ayudan a constituirse como salvador del mundo: alemanes, rusos, chinos, árabes han desfilado desde la acera enemiga de enfrente y ahora todo lo woke. Estados Unidos ha explicado el mundo a partir de “buenos y malos”. Los referentes de la guerra fría, los atentados del 11 de septiembre, entre otros sucesos le habrían ayudado durante largos períodos a explicar el mundo de forma maniquea.
Trump no ha sido la excepción a esta tradición, pero el estado actual de los hechos sociopolíticos más su condición ultraconservadora hacen que tenga un viraje de la construcción del enemigo, el cual no parte de una disputa por intereses económicos, hegemonía bélica, amenaza de terrorismo, no está situado en un territorio en específico, sino que se centra en todas aquellas poblaciones que dislocan su moral y la de su grupo, que trastocan las estéticas hegemónicas de un orden tradicional, alterando los anclajes de certeza históricos, que por cierto han sido eficaces para ejercer opresión.
Trump pone su odio personal, derivado de su ultraconservadurismo, como una bandera de lucha nacional y patriótica, que le sirve de dispositivo de unidad nacional. Y al mismo tiempo encuentra eco en otras naciones donde el ultraconservadurismo avanza. El enemigo que construye deriva de su sistema de creencias. Es el salvador de la biología, la moral, el orden divino, lo natural, o mejor dicho del status quo. Con esto los derechos humanos entran en una degradación hecha por el propio país que en nombre de estos invadió numerosas naciones y territorios.
La presencia de Trump o Milei, no emergen en el vacío, sino dentro de contextos de fortalecimiento de grupos conservadores que se pronuncian por el retroceso de derechos de varias poblaciones como las de las diversidades sexuales y de género. Esos grupos conservadores no son solo los religiosos, los partidos de derecha, los provida y profamilia, activismos heteropatriarcales, sino un ala importante de los feminismos como lo son las feministas transexcluyentes, que tienen como cuna de origen Inglaterra y España.
Trump llega al poder en enero de 2025 dentro de un soporte de ignorancias activas, “aquellas que se dedican a detonar pánicos morales, cuyo propósito es generar prácticas colectivas de rechazo hacia lo que temen. Y su meta es propiciar desinformación, difundir actitudes y hábitos epistémicos que contribuyan a crear y mantener la ignorancia”.
Trump tiene como propósito generar terror y las órdenes ejecutivas han sido su arma letal. En ese sentido su primer gran performance fue el 20 de enero, el día de su juramentación, sentarse a firmar órdenes ejecutivas y luego regalar los bolígrafos con los que firmó. Trump siguió a pie juntillas “decir es hacer”. Hizo de su ataque a los derechos humanos, principalmente, un espectáculo. No disparó, pero sí firmó y luego aventó las armas con el que dio inicio a diversas condenas, principalmente para aquellas poblaciones que históricamente han vivido en abyección.
Sus órdenes ejecutivas son el ejemplo de otras formas de crueldad, la crueldad sútil de las palabras que se constituyen en acciones que someten a las víctimas en una larga agonía, ¿cuál? La precarización absoluta que les impide el acceso a la dignidad humana.
Las órdenes ejecutivas de Trump especificaron las zonas oscuras de lo humano, personas LGBTIQ+, migrantes, personas negras, personas en condición de discapacidad y mujeres principalmente.
En materia de Diversidad y género:
Trump emitió una orden ejecutiva donde declara que Estados Unidos sólo reconocerá dos sexos, masculino y femenino. Y que estos sexos no son cambiantes porque están basadas en una realidad fundamental e incontrovertible.
Las afectaciones de esta orden traen consecuencias a las personas trans en relación con las comunicaciones gubernamentales, las protecciones de sus derechos civiles, la financiación federal, así como su estancia en las prisiones. También afecta a documentos oficiales como pasaportes y visados.
En esta misma orden ejecutiva se puso fin a los programas “diversidad, equidad e inclusión” (DEI) dentro del gobierno federal. La orden se denomina “poner fin a los programas gubernamentales de DEI radicales y despilfarradores y a las preferencias”. La orden afecta a todas las agencias federales e incluye a las que reciben subvenciones federales o tienen contratos federales.
La pausa también se aplica a otras actividades de agencias relevantes que pueden estar implicadas por los decretos, incluidas, entre otras, la asistencia financiera para ayuda exterior, organizaciones no gubernamentales, Diversidad Equidad e Inclusión, ideología de género woke y el nuevo acuerdo verde.
Y el golpe aquí estuvo a todas las organizaciones de América Latina y el Caribe que recibían fondos de cooperación estadounidense para atender a las poblaciones ahora declaradas como enemigas por Trump.
También prohibió por orden ejecutiva que las mujeres trans participaran en el deporte dentro de la rama femenil e implementó directrices que eliminan o desaconsejan el uso de una extensa lista de palabras y publicaciones. La enorme lista de palabras puede agruparse en temáticas de diversidad, equidad, identidad de género, cambio climático y energía limpia.
Algunas de éstas son: accesible, activismo, activistas, defensor, defensores, atención afirmativa, inclusivo, alianza, antirracismo, antirracista, asignado al nacer, en riesgo, barrera, barreras, sesgo, biológicamente femenino, biológicamente masculino, sensibilidad cultural, culturalmente sensible, discapacidad, entre otras muchísimo más.
Prohíbe todos aquellos conceptos que cuestionan un orden jerarquizado, que generan empatía, que implican colectividad, que sensibilizan, que señalan el capacitismo, el racismo, y con dicha prohibición delimita a los nuevos marcos epistémicos en la ciencia y en la sociedad civil. No más saberes científicos, la verdad está ahora en los dogmas. Los dogmas de un personaje narcisista que no está solo y encuentra respaldo en diferentes ignorancias activas y cotidianas dentro y fuera de Estados Unidos.
Detrás de esto hay una nueva administración oscurantista de la humanidad que no está siendo exclusiva de Estados Unidos. Estamos presenciando un giro que nos regresa a la edad media y que pasa deliberadamente por encima de la historia de la humanidad y que nos dice: los derechos humanos sí son regresivos.
Y todo esto ocurre en el silencio de una comunidad internacional cuyo interés prioritario está en si Trump pone o no aranceles. El tema de discusión no es la grave afectación a los derechos humanos que de a poco, como efecto domino, traspasarán las fronteras estadounidenses y tendrán efecto en nuestros países, porque acá también albergamos posicionamientos que claramente respaldan las políticas de Trump. En cada país de la región tenemos movimientos antiderechos que se acercan con la ideología trumpista, y que no son únicamente los personajes como Verástegui, sino sectores dentro del feminismo.
Por otra parte, no es tema en los medios hablar de cómo la suspensión de fondos de cooperación para el desarrollo paralizó a numerosas organizaciones de la sociedad civil de América Latina y el Caribe, y de muchas otras partes del mundo como África; de los incontables proyectos que se frenaron luego de la suspensión de financiamientos estadounidenses. Porque sí, paradójicamente Estados Unidos sostenía financieramente buena parte de los trabajos de las organizaciones de la sociedad civil, incluidas las LGBTIQ+.
El problema que se tiene es más allá de los aranceles, es una crisis de derechos humanos, esos que se construyeron en un tiempo como indicadores cruciales de la democracia. Pero en la nueva era nada importan los derechos humanos. Estamos presenciando el nacimiento de un nuevo fascismo.
Trump arrancó su gobierno con una fuerte embestida a los derechos humanos de las poblaciones más abyectas como las LGBTIQ+, y que como muchas personas trans han salido a decirlo: las personas trans estamos siendo el chivo expiatorio del nuevo fascismo.
En la nueva era Estados Unidos pacta con el presidente de Rusia y le declara la guerra a las personas LGBTIQ+, migrantes, personas negras, principalmente. La disputa se traslada ahora a la verdad de los cuerpos a partir de sus genitales y los deseos sexo-afectivos. La unidad que pretende construir Trump se basa en el estandarte cis-hetero. Tal vez un regreso al closet no es el horizonte, pero sí lo está siendo desde ya el deterioro subjetivo del que habla el psicoanlista Damián Cruz al referirse que ante la presencia del discurso fuertemente biologicista -lo ataques a la autoridad epistémica que está haciendo Trump, dirá Siobhan Guerrero-, las infancias y adolescencias están enfrentándose a una ausencia de argumentaciones válidas ante sus familias.
Ciudad de México, México a 28 de marzo de 2025
Datos de la autora:
Profesora-investigadora de la Universidad de Guanajuato
Coordinadora general y fundadora de Between LGBT*
Correo: ericka.lopez@betweenlgbt.com.mx; ericka.lopez@ugto.mx
Academia.edu: https://ugto.academia.edu/ErickaL%C3%B3pez